Tarjeta de Crédito

Tarjeta de crédito y débito: ¿cuáles son las similitudes y diferencias?

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Conocidas bajo el concepto de dinero plástico, la tarjeta de crédito y débito es una característica de la economía mundial actual. Son cada vez más quienes cuentan con uno de estos instrumentos para pagar en el comercio, sea en Chile o el extranjero, o de manera presencial o por productos adquiridos a través de Internet.

 

Según datos del Informe de Inclusión Financiera en Chile 2016 de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), un 72% de personas mayores de 15 años posee una tarjeta de débito, mientras un 34% tiene una tarjeta de crédito bancaria.

 

Por ello, ante la importante y creciente presencia de este instrumento financiero, en Compara te indicamos las similitudes y diferencias que tienen ambos productos, y te invitamos a simular cuál es la que actualmente te conviene más y se adecúa a tus necesidades y expectativas.

Similitudes de la tarjeta de crédito y débito

Estas dos herramientas están vinculadas a los bancos, casas comerciales y/o cooperativas de ahorro y crédito. Son este tipo de instituciones las que, bajo un marco regulatorio de la SBIF y en posible alianza con otras compañías financieras (Visa o Mastercard por ejemplo), son las que pueden emitir tarjetas de pago.

 

Entre las principales características se cuenta que ambas corresponden a dispositivos físicos, electrónicos o informáticos que:

  • Tienen un sistema de identificación único (generalmente un número de serie).
  • Contienen información personal para efectuar la transacción en sistemas habilitados (máquinas de pago, cajeros automáticos y/o plataformas de transferencia virtual).
  • Presentan mecanismos de seguridad desarrollar los pagos: contraseñas, sistema de confirmación, validación de firmas, entre otras.

 

El aumento y diversificación de la tarjeta de crédito y débito, en este sentido, se fundamenta por el masivo acceso a las plataformas digitales y las múltiples opciones de adquisición de bienes y servicios. Esto repercute también en que los sistemas de pago van generando avances e innovaciones en la misma industria financiera.

 

Por ejemplo, la tarjeta clásica (y de allí su nombre) se refiere a un pedazo de plástico del tamaño de un carnet de identidad chileno que cuenta con un sistema de almacenamiento de información que puede ser una banda magnética o, como se ha estado introduciendo últimamente, un chip.

 

Es esa tecnología de almacenamiento de información la que permite la conexión “en tiempo real” con el banco o institución emisora de la tarjeta, y que va generando los permisos de pago de acuerdo a los planes contratados de crédito o a los fondos disponibles para concretar la transacción.

 

Pero hoy no es solamente un trozo de plástico que sustituye el dinero en efectivo y las “chauchas” (monedas), sino que también la tarjeta de crédito y débito puede ser virtual, lo que es un recurso que algunas instituciones bancarias están asumiendo para evitar fraudes y vulneraciones a la que se exponen los usuarios al momento de comprar online e ingresar sus datos bancarios a la siempre hackeable Internet. E incluso, ya se está implementando un sistema de pago usando el celular como tarjeta. ¡A dónde iremos a llegar con estos avances!

 

Pero, más allá de las innovaciones, algunos puntos comunes que las tarjetas de pago deben considerar (expresadas por una circular de la SBIF del 2017) son:

  • Información en las oficinas de atención de público y en los sitios web de las respectivas instituciones emisoras, aclarando conceptos, características y condiciones de uso y cobro.
  • Información de transacciones, saldos y cobro de comisiones, con detalle incluso del beneficiario de cada pago.
  • A lo menos, información que permita conocer la marca, el nombre del emisor, su numeración codificada, y el nombre de su titular o la persona autorizada para su uso (salvo que corresponda un producto denominado “tarjeta de pago con provisión de fondos innominada”, más conocida como “tarjeta de prepago”).

 

Además, tienen otros elementos en común que están vinculados a resguardos operacionales y de seguridad por parte de la entidad emisora, que ayudan a proteger información contenida a través de mecanismos de autentificación y prevención de fraudes. Si algún problema llega a ocurrir, el banco debe facilitar el bloqueo de la tarjeta.

 

Diferencias entre tarjeta de crédito y débito

Las diferencias entre la tarjeta de crédito y débito son varias, pero que se pueden resumir en la capacidad para endeudarse con dinero ajeno o no.

 

En ese sentido, las tarjetas de crédito presentan algunas características como:

 

  • Se basa en un crédito financiero por parte de la entidad emisora, en un préstamo “de inmediato” que puede ser pagado en una sola transacción futura o en una serie de cuotas, a las que se le agregan comisiones e intereses.
  • Se entrega a quienes se sometan a una evaluación comercial y cumplan con requisitos de ingresos mínimos exigidos por la entidad facilitadora.
  • Existen distintos montos o cupos que se relacionan con los ingresos declarados y la consecuente capacidad de pago, según se defina en la evaluación comercial del cliente.
  • Además de la información básica que debe contener y descrita más arriba, debe mencionar la fecha de vencimiento de la tarjeta y el nombre del titular (a veces con la firma). Las tarjetas de crédito son intransferibles.
  • Son muy utilizadas para viajes en el extranjero, ya que muchas de ellas tienen cupos en dólares.
  • Se puede girar dinero en efectivo, aunque siempre se debe tomar en cuenta que los valores adicionales por cada uso de un cajero automático o ATM pueden ser muy altos.

 

En tanto, la tarjeta de débito se define como el instrumento de pago más extendido entre los chilenos que poseen tarjetas. Esto se vio acrecentado fuertemente con la creación de la Cuenta Rut del BancoEstado, que se ha estado distribuyendo desde el 2007 y que ha permitido la adquisición de un producto transaccional de acceso universal. En la actualidad, sumados todos los tipos de tarjetas de débito, la SBIF calcula que hay más de 17 millones de unidades.

 

Entre las características de la tarjeta de débito se encuentran:

 

  • Su uso está condicionado a los fondos que el titular tenga en la cuenta vinculada (a la vista o corriente). Si no hay fondos suficientes, no se puede girar o pagar por el monto solicitado.
  • Al momento de la transacción, el monto utilizado es restado de forma automática desde la cuenta de quien está pagando.
  • Sirven para retirar dinero desde cualquier cajero automático asociado a la entidad financiera, y el cobro por este giro es muchísimo menor que el interés cobrado cuando la tarjeta es de crédito por la misma acción realizada.

 

Si bien las diferencias entre la tarjeta de crédito y débito son casi evidentes, ambas deben contar con todos los resguardos necesarios por parte de quien las utiliza. En este sentido, el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) ha realizado múltiples campañas orientadas a aumentar el conocimiento sobre las medidas a tomar y los derechos que tenemos como consumidores de productos financieros.

 

Esperamos que esta información haya sido de utilidad. Si quieres tener más detalles de opciones de tarjetas puedes utilizar nuestro comparador, y así tomar decisiones financieras más informadas e inteligentes.

 

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