Seguro Automotriz

Embrague, freno y acelerador: ¿cómo manejar un auto mecánico?

Embrague freno y acelerador
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Cuando nos iniciamos como aprendices de conductores, es común que la coordinación para alternar los pies entre pedales de embrague, freno y acelerador nos cueste demasiado. ¿A quién no se le ha apagado el motor cuando ha intentado parar en un semáforo, pasar cambios y tratar de retomar la marcha?

Pero también hay conductores experimentados que tienen interiorizadas algunas malas prácticas al momento de usar los pedales. Como sea, para saber cómo manejar un auto mecánico se necesita una práctica constante, así como también conocimiento de las normas que rigen el tránsito de vehículos, y considerar consejos orientados para mejorar la experiencia y el rendimiento al volante.

En Compara te orientamos en ese sentido, y te presentamos algunas definiciones de embrague, freno y acelerador para que puedas usarlos correctamente.

Este conocimiento aportará a la vida útil de estos elementos y sus componentes, te hará ahorrar dinero por fallas previsibles o desgaste anticipado, y te permitirá implementar mecanismos de seguridad activa al volante. Si a esto le sumas un seguro automotriz, la información aumentará tu confianza y experiencia como conductor responsable.

Embrague, freno y acelerador

El embrague, freno y acelerador están íntimamente ligados a la capacidad de desplazamiento y a la velocidad del auto. Son parte de los elementos que, por ergonomía, están construidos para facilitar el deslizamiento y la presión, tanto del pie derecho como del izquierdo.

En ese sentido, la intensidad ejercida por el conductor sobre los pedales permite conjugar la exigencia que se le pide al motor (mayor o menor potencia) y el movimiento realizado en la caja de cambios para aumentar o disminuir la tracción contra el pavimento. Aquí veamos cada uno:

  • El embrague: este pedal es fundamental para saber cómo manejar un auto mecánico. Un buen entendimiento de su función permite que sea usado de buena forma, y así evitar desgaste temprano o quemado de sus piezas, como los discos.

Pero, ¿qué es el embrague? Es el sistema que corta la transmisión de la potencia que va desde el motor a la caja de cambios, la cual, a su vez, controla la potencia de la tracción producida por las ruedas. En otras palabras: lo que nos permite es el cambio de marcha.

Se activa desde el pedal que normalmente se encuentra en el extremo inferior izquierdo del conductor. Una vez pisado, el motor se desliga de la transmisión de energía hacia las piezas que reciben y producen la fuerza mecánica de desplazamiento. Es por ello que muchas veces el embrague se suele ocupar como freno para quitarle velocidad al motor, pero esto es una muy mala práctica. Ya lo veremos más adelante.

  • El freno: este sistema es uno de los más clásicos elementos de seguridad vial activa, o sea, que nos permite evitar accidentes a partir de su uso adecuado y una correcta mantención.

El freno de pie está al centro de la corrida de pedales, levemente más arriba que el acelerador. Por lo general, en los automóviles particulares corresponde a sistemas hidráulicos que se conectan con cada una de las ruedas del vehículo, a través de un engranaje que permite ejercer presión a través del aceite de freno que se distribuye de forma equitativa por cada uno de los puntos. Cualquier fuga de este líquido es motivo de asistencia inmediata, ya que impactará directamente en su capacidad de uso.

Este pedal, cuando se pisa, por muy suave que sea, emite una señal externa de advertencia a través de las luces habilitadas en la parte posterior del auto.

Su función es permanente, ya sea para mantener el vehículo en una posición fija mientras está encendido (en un semáforo por ejemplo), o si se quiere disminuir la distancia con otros vehículos o evitar algún accidente.

Es importante destacar que no hay que abusar del embrague, freno y acelerador cuando se plantea saber cómo manejar un auto mecánico. Una forma de reemplazar el uso del freno es con la disminución de la aceleración, y así el motor perderá presión. Además, hay que ser suaves al momento de frenar y evitar que sea repentino (lo que se justifica solo en situaciones excepcionales). El frenado suave cuida los componentes del auto, los amortiguadores, por ejemplo, como también facilita la buena experiencia de los pasajeros.

  • El acelerador: esta es la pieza del auto que más disfrutan algunos, pero que se debe gozar con prudencia. En términos estrictos, lo que hace este implemento es dosificar o exigir la cantidad de combustible que ingresa al motor para garantizar el desplazamiento del vehículo a la velocidad escogida por el conductor.

Es un elemento estratégico a la hora de querer ahorrar bencina: mientras nuestra velocidad sea constante y sin cambios frecuentes de marcha, el consumo de combustible será menor. Lo anterior implica que su buen uso conlleva a no abusar del freno (disminución de velocidad o detención) y del embrague (cambio de marcha).

Cuando queremos mantener un ritmo constante, se debe presionar suavemente el acelerador, lo cual se ve facilitado por la forma y disposición del pedal, ya que está diseñado para evitar la fatiga del pie y que se pueda posar arriba sin mayor exigencia física para el conductor ni riesgo de una aceleración profunda.  Por el contrario, se debe presionar con mayor fuerza cuando queremos aumentar la velocidad en carretera, adelantar otros vehículos o incorporarnos a alguna columna.

Cómo manejar un auto mecánico

El embrague, freno y acelerador son necesarios para saber cómo manejar un auto mecánico, ya que este se diferencia de uno automático por lo que se llama la “transmisión manual”. O sea, el cambio de marcha o “la pasada de cambios” que posibilita la intensidad del vínculo entre el sistema del motor y las ruedas de tracción se hace de forma permanente y reiterativa a través del conductor, de acuerdo a la velocidad que queramos andar.

Aquí el pedal clave es el embrague. Cuando pisamos este pedal a fondo, el engranaje permite colocar en una nueva posición la palanca de cambio. Si no presionamos con el pie de buena forma sabremos que lo hemos hecho mal: la caja emite un incómodo sonido -único y característico-, además de generar un tirón en la velocidad.

Por ello, la pisada debe ser con confianza, hasta el fin, mientras dura el movimiento de nuestra mano derecha que indica el cambio. Si se extiende demasiado, el auto volverá a reclamar con un sonido de advertencia y una “chupada” del vehículo.

Cada marca de auto tiene un rango de velocidades que se vincula a una posición particular de la palanca. No hay un estándar ya que cada modelo tiene sus características, pero solo a modo de referencia podemos considerar:

  • Primera marcha: de 0 a 20 km.
  • Segunda marcha: de 20 a 40 km.
  • Tercera marcha: de 40 a 60 km.
  • Cuarta marcha: de 60 a 90 km.
  • Quinta marcha: sobre los 90 km.
  • Hay automóviles que cuentan con una sexta marcha, que se recomienda desde los 110 km.

Las otras dos posiciones en la caja de cambios que se deben considerar son:

  • Neutro, el cual es la posición por defecto. Aquí el motor no transmite energía a los ejes de las llantas ni estos generan resistencia de tracción, por lo que el auto se moviliza por impulso de movimientos anteriores o de acuerdo a las pendientes del camino. Hay que tener cuidado aquí, ya que los frenos son los únicos que pueden estabilizar en una sola posición al vehículo. Lo bueno es que desde el neutro se puede mover la palanca a cualquier marcha, de acuerdo a la velocidad en que vayamos.
  • Retroceder, que se aplica cuando queremos ir hacia atrás.

Si bien el saber cómo manejar un auto mecánico no se puede aprender solo leyendo sino que también tiene un fuerte componente práctico, te dejamos algunos consejos para que tengas en cuenta al momento de sincronizar la presión del embrague, freno y acelerador:

  • Cuando se arranca el auto, acelera levemente para estimular la labor del motor.
  • No hay transitar con el pie en el embrague, ya que esto solo acelerará su desgaste anticipado. Sin embargo, se puede usar a conciencia para maniobras como estacionar o guardar el vehículo, o en paradas cortas tipo “seda el paso”, donde se recomienda un juego de pie entre el pedal del freno y embrague que permite controlar la velocidad.
  • El embrague, para “pasar cambios”, se pisa a fondo y se suelta de forma progresiva.
  • En los semáforos se espera con el pie en el freno y un punto muerto del cambio (neutro). No se recomienda “dejar pasado” un cambio y mantener el pie en el embrague: cualquier choque o accidente haría que usted pueda perder el control de su auto, impactando con otros.

Con estos sencillos consejos sobre cómo manejar un auto mecánico a través del embrague, freno y acelerador puedes mejorar algunos hábitos de conducción, y también ahorrar combustible, disminuir gases contaminantes, aumentar seguridad vial, y guardar dinero para las necesarias reparaciones que el uso y el tiempo imponen. Recuerda también que es recomendable contar con tu Seguro Automotriz que pueda asistirte ante cualquier eventualidad del camino, y mejorar con ello tu experiencia y confianza al volante.

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